El plan Contra el Cambio Climático: ¿Verdadero y Positivo Impacto Ambientalista Mundial, o simplemente un conjunto de buenas intenciones?

*Lic. Edgar Ortega González

“Aprendamos y enseñemos a los demás que la política debería ser una manifestación del deseo de contribuir a la felicidad de la comunidad, y no una fórmula para engañar o ultrajar a la comunidad. Aprendamos y enseñemos a los demás que la política no tiene que ser el arte de lo posible, especialmente cuando se piensa en especulaciones, cálculos, intrigas, acuerdos secretos y maniobras pragmáticas, sino que puede ser igualmente, un arte de lo imposible, es decir, el arte de mejorar el mundo y de mejorarnos a nosotros mismos.”
Václav Havel (1936-2011).

Aún no era anunciado públicamente y ya varios estados de la Unión Americana discutían sus posibles estrategias para rechazarlo. El primer día hábil del octavo mes del año dos mil quince, la opinión pública internacional recibe con beneplácito – y al propio tiempo, con reserva, ¡faltaba más! – el anuncio dado a conocer por el Presidente número 44 en la historia de los Estados Unidos de América, Barack Hussein Obama, de la instrumentación de una serie de acciones a realizar por la nación más poderosa del planeta para revertir los efectos del cambio climático en el corto y mediano plazos y que se condensa en el denominado “Plan Para Limpiar la Energía”, anunciado en la Casa Blanca.

Las metas propuestas son – en sí mismas – ambiciosas y sorprendentes. Una de las intenciones principales del Plan para combatir los efectos del cambio climático consiste en reducir drásticamente los niveles de carbono de las plantas de energía norteamericanas, a efecto de que para el año 2030 sus niveles de emisión sean menores aún a los registrados recién iniciada la primera década del siglo XXI.
Bajo los auspicios de este audaz y trascendente Plan – a juzgar por su contenido – el gobierno federal será exigente con los Estados de la Unión Americana, puesto que les exigirá reducir estándares específicos para reducir las emisiones de carbono, basados en su consumo individual de energía.

Para lograr dichos objetivos, la administración federal ofrece incentivos significativamente económicos para dichas entidades federativas, alentándolas a comenzar a cumplir con los estándares durante sus primeras etapas, para producir energía renovable y de bajo costo.

Sin embargo, la política sirve a intereses. Mientras que – por un lado, el Presidente Obama se resiste a ser considerado durante prácticamente el último año de su mandato “a lame duck” (“un pato cojo”) – lo que en política estadounidense suele denominarse, con ese término, a alguien en un cargo electivo a quien se aproxima la fecha en que debe dejar el cargo, en razón de existir un límite constitucional que le impide presentarse como un candidato para un tercer período presidencial (recordemos que el último mandatario que tuvo ese honor fue Franklin D. Roosevelt) – por el otro lado, sus adversarios políticos no pierden tiempo y lanzan una suerte de contraofensiva política. Tal es el caso del líder del Senado, Mitch McConnell, quien a través de una misiva dirigida a los Gobernadores de 50 Estados de la Unión les ha solicitado no adherirse al Plan. Por otro lado, opiniones de analistas han estimado que un Plan de estas características incidiría en los costos por consumo de energía eléctrica en el público consumidor.

Pero es, precisamente, cuando la ciudadanía estadounidense debe mantenerse muy bien informada en torno a los beneficios económicos que dicha serie de medidas anunciadas en el Plan para Limpiar la Energía puede traer consigo. Gina McCarthy, administradora de la EPA, declaró a los medios que el plan – si bien tendría un costo total de 8,400 millones de dólares para los contribuyentes, sus beneficios se colocarían en un rango de 34,000 a 54,000 millones de dólares, cifra nada despreciable para una economía en proceso de recuperación.
Por otro lado, no podía faltar el cabildeo o lobbying, el cual es ejercido específicamente por la industria de la energía mediante una campaña multimillonaria, tendiente a descalificar los estudios científicos acerca de los efectos surtidos sobre el cambio climático por las altas emisiones de carbono. Sin embargo, dicha campaña parece no haber logrado el efecto deseado, ya que la percepción en la mayoría de los ciudadanos encuestados es que sí hay una clara incidencia en el cambio climático y que, por consiguiente, el planeta “se está calentando”.
¡Y vaya que “se está calentando”! He aquí unos datos que nos dan idea de la magnitud del problema de carácter ambiental y que me permito citar textualmente del artículo difundido en la red social Facebook por CNN México: El carbono aportó el 37% de la electricidad en Estados Unidos en 2012, comparado con 30% por parte del gas natural, 19% de las plantas de energía nuclear, 7% de fuentes hidrológicas como presas y un 5% de recursos renovables como el viento y el sol, según reportó la Administración de Información de Energía de EU.
El Presidente Obama hará del cambio climático – según una fuente de alto nivel de la Casa Blanca – “un tema moral, económico y de seguridad nacional en los próximos meses”, por lo que deberá desarrollar, junto con sus colaboradores del gabinete presidencial, una serie de acciones que darán a este Plan un impulso especial, a fin de lograr su aceptación. Para ello, en fecha próxima viajará al Estado de Nevada para participar en la Reunión Nacional de Energía Limpia y luego se convertirá en el primer presidente estadounidense que visite el Ártico en Alaska.
Un legado semejante, le permitirá al Presidente Barack Obama dejar una huella indeleble en nuestra historia contemporánea universal, al tiempo que a las administraciones públicas federales venideras de su país les habrá dejado un escollo menos en lo político, a la par que ahorros significativos en lo económico al mitigar – cuando no prevenir y evitar – los posibles efectos devastadores de desastres naturales no sólo en su territorio, sino extensivamente, en cualquier confín del orden. De lograr que dicho Plan sea implementado, el Presidente Obama – en su nueva estatura de Estadista – habrá hecho suya la frase del escritor Ernest Hemingway, plasmada a través de su personaje Robert Jordan en su novela intitulada “¿Por Quién Doblan las Campanas?”: “El mundo es hermoso y vale la pena luchar por él.”.

* Lic. Edgar Ortega González.

Xalapa – Enríquez, Ver., 04 de agosto de 2015.

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