URBANISMO Y ENERGÍA RENOVABLE

ANGELIQUE REID

Con el cambio climático y el aumento de la población en las ciudades, se está viendo en la necesidad de reevaluar la manera de diseñar nuestras ciudades. El urbanismo ahora no sólo tiene que tener en cuenta la estética de sus construcciones, sino también que sus nuevos modelos contribuyan al uso racional de los recursos naturales, que se adapte al entorno natural y del paisaje, pues, es el principio del desarrollo territorial urbano sostenible, desde el medio citadino se pretende mitigar el efecto invernadero y los gases contaminantes.

Este nuevo urbanismo se la juega por recuperar a la ciudad, que deje de ser tan gris, pesada y contaminada. Se la juega por una ciudad verde, renovable y amigable con el medio ambiente. El nuevo urbanismo tiene en cuenta la problemática ambiental, implementando en sus políticas el desarrollo sostenible. De ver cual sistema enérgetico sostenible es apropiado para cada construcción o ciudad, como por ejemplo la integración de las energías renovables y bioconstrucción que se puede apreciar claramente en la construcción de la arquitecta alemana Petra Jebens-Zirkel, que en este caso dispone de 3kW de instalación fotovoltaica y un aerogenerador eólico de 450W, supliendo el 100% de la demanda eléctrica que necesita. Las necesidades térmicas se cubren con estufas de biomasa y dispone de un colector solar para el agua caliente sanitaria. El ahorro asciende a 10.000kWh/año.

Ahora bien, uno de los objetivos es buscar el aprovechamiento energético, construyendo de acuerdo a la posición del sol, la variación de los vientos, la temperatura ambiente, estudiar el coste de la instalación, qué ahorro de energía y qué disminución de emisiones hay, (arquitectura bioclimática), además de tener en cuenta el implemento de instalaciones solares para ir reduciendo el impacto ambiental de las ciudades por los altos flujos de energía.

Se debe tener en cuenta que la construcción de edificios con consumo casi nulo de energía, optimizaría al máximo los parámetros de diseños bioclimáticos con energías limpias y de paso se iría acabando con la dependencia energética no amigable con el ambiente. 

Aún falta mucho en Latinoamérica para la adaptación en energía limpia, pero sus avances han sido significativos, nuestro continente cuenta con buenos recursos naturales de la que se puede sacar mayor provecho, el reto es que más países se sumen a la inversión. No podemos negar que su uso ha ido creciendo en nuestro continente, y a pesar de tener grandes hidroeléctricas que siguen a la cabeza, no ha sido impedimento para que el gobierno y empresas privadas esten tomando conciencia por el cuidado de nuestro medio ambiente.

Actualmente hay buenos proyectos urbanísticos como los árboles solares que ofrecen electricidad e internet gratis, el uso de energía solar en las escuelas y viñedos, además de los incentivos y la creación de marcos jurídicos regulatorios para tener más y mejor inversión en energía renovable.

Proponer modelos tecnológicos de ahorro y eficiencia además de sensibilizarnos por el bienestar de nuestro planeta es responder a la idea de crear un futuro con miras a la reflexión urbanística.

 

 

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