De muertos y vivaces (“Eso es cempasúchil”)

Joel Zamora Morales

Saturnino Herrán, La ofrenda. Museo de Arte Moderno, Ciudad de México, 1913. Óleo sobre tela [183x210cm]

Desde la Place Monge va caminando con paso sereno sobre la Rue Daubenton. Se dirige hacia al Jardin des Plantes, sitio en donde alguna vez Julio Cortázar se transformó en axolote. Pasa a un costado de la Gran Mezquita que digna se levanta de blanco y teja verde, el color de Dios, y aspirando el suave aroma a especias que la envuelve evoca una escena que le es familiar: su abuela emprendiendo el ritual diario de la cocina. Cruza la calle y finalmente accede al Jardin des Plantes. Es octubre, durante esa época del año el cielo parisino se cubre de nubes grisáceas y con ellas se anuncia la llegada de los cuervos negros. Se sienta sobre un banco al resguardo de los árboles y contempla los maravillosos crisantemos, o como dice la ficha informativa: Rose d’Inde. « Eso es cempasúchil », todavía recuerda la primera impresión mientras asombrado admiraba aquel jardín tapizado de color sol. Se le volvió costumbre asistir cada año. Quería recordar, era estación de hojas cayendo y memorias que revivían con el viento fresco acariciando sus mejillas. “Huele a muertos” a pesar de la lejanía. Se sentía en casa.  

México no tarda en ataviarse solemne con motivo del festejo a los fieles difuntos. El aroma a incienso se mezclará con el del pan y la fruta. Tenemos la certeza de que ese maridaje es ideal para apreciar mejor los colores del papel picado. No faltarán las figuras entrañables como la coqueta Catrina o los diablitos traviesos. En los altares es imprescindible la sal, un vaso con agua, velas y las delicias culinarias (o los gustitos culposos ¿por qué no?) que en vida fueran delirio de nuestros seres queridos ahora ausentes. La presencia de flores de cempasúchil, moco de pavo (en Oaxaca, “terciopelo”) o nube es imperativa. De la flor de cempasúchil se dice que con su olor penetrante y brillante color guía a los muertos en su breve visita. Las semanas previas a los festejos los mercados populares desbordan de estas flores, con tamaños varios y tonalidades que van del amarillo claro al naranja rojizo. Su siembra tiene lugar entre los meses de junio y julio para ser cosechada poco después de la primera semana de octubre.

Plantación de Cempasúchil. San Martín Tilcajete, Oaxaca. Foto cortesía de Palo que Habla, Taller Jacobo y María Ángeles.

El cempoalxóchitl*, planta registrada en el Tomo 111, Libro XI del Códice Florentino, pertenece al género Tagetes, endémico del continente americano. Un informe producido por la Universidad Autónoma Chapingo indica que su domesticación data de hace 3 mil años aproximadamente y durante siglos ha sido empleada por los pueblos mesoamericanos para distintos fines: ceremoniales, medicinales, como atenuante y comestible (Estrada 1998, citado por Serrato, 2014). En México se han identificado 35 especies de las 58 reconocidas en América por lo que se ha ganado la categoría de centro de origen y variabilidad genética del cempasúchil, sin embargo no es su principal productor. Se han rastreado las trayectorias de dos especies en particular, Tagetes erecta y Tagetes patula (las que reconocemos popularmente como cempasúchil) las cuales a partir del siglo XIX han despertado enorme interés dentro del ámbito del mejoramiento genético resultando en numerosos registros de patentes sobre procesos de modificación para realzar y aprovechar al máximo sus cualidades para fines comerciales. Por citar algunos ejemplos: los carotenoides que le otorgan su característico pigmento que es explotado exitosamente en China; o el aceite esencial, clave en la industria de la perfumería en Sudáfrica; mientras que en India (¿Rose d’Inde, mexicana?) se emplea en la producción de bioplaguicidas y en Francia es muy apreciada para la jardinería. De acuerdo al informe consultado, actualmente todas las variedades ornamentales e industriales de Tagetes registradas para fines de uso comercial son extranjeras. Es verdad, nuestras tan queridas plantas de cempasúchil forman parte del 15% de las especies vegetales que se consumen a nivel mundial y que encuentran su origen en México.

Cuestionarse sobre la procedencia de los productos que consumimos es una práctica todavía poco extendida en nuestra sociedad. El altar de muertos con sus flores puede ser nuestro escenario para presenciar la batalla por la propiedad intelectual, pues no pocas de nuestras especies vegetales están siendo explotadas afuera del país y en México no estamos haciendo lo suficiente (o lo más adecuado) para protegerlas. De acuerdo a Miguel Ángel Serrato Cruz, catedrático de la Universidad Autónoma Chapingo,

“es su potencial de uso el que ha motivado a los industriales a sacarla del país para mejorarla y producirla en el extranjero”. En México se tiene registro de 20 variedades de cempasúchil, sin embargo, los investigadores estiman que el número de variedades existentes dentro de nuestro territorio se extendería a 30 mil. Las solicitudes de registro son depositadas en su mayoría por empresas semilleras que buscan el título de obtentor para uso comercial. Como complemento a lo anterior, Tayde Morales Santos y Francisco Ramírez Díaz, investigadores miembros de la misma institución agronómica, en su bien documentado libro titulado “Bioseguridad, recursos fitogenéticos y su acceso en lo que va del siglo” nos acercan desde un enfoque jurídico-sociológico a la problemática nacional en materia de expropiación/apropiación de estos recursos y la cada vez más extendida dinámica emprendida por los grandes monopolios, principalmente transnacionales, que han ido consolidando su poder a través de la universalización de la protección legal del germoplasma, labor política abiertamente respaldada por la FAO. Empleando herramientas como el debatido “derecho de obtentor” (Sistema UPOV**) sobre variedades obtenidas a través de mejoramiento convencional, estas empresas se ven beneficiadas gracias a la adecuación institucional y de política pública en varios países. Dichas condiciones plantean relaciones conflictivas ligadas a los intereses de los floricultores y de los “derechosos” de la renta económica mejor conocida como “regalía”.

Morales y Ramírez (2015) nos ofrecen dos casos de floricultores en dos municipios del estado de México (Tenancingo y Villa Guerrero) en los que se nos evidencia la dinámica del sistema de propiedad intelectual promovido por la maquinaria institucional internacional y el antagonismo surgido entre los fines corporativos de las semilleras cuyo modus-operandi-vivendi abusivo tiende no sólo a adueñarse de especies vegetales que han sido producto de la selección y domesticación colectiva intergeneracional, sino también introduciendo con prácticas desleales sus variedades dentro de las parcelas de pequeños y medianos floricultores, que más adelante son acusados por robo del derecho de obtentor y consecuentemente ahogados por las grotescas sumas de dinero, “regalías” que están obligados a pagar. Los depósitos se efectúan en dólares.

Nuestro altar de muertos brilla con las riquezas que colocamos en él. Fijemos la mirada en lo que consumimos. Escuchemos las historias y luchas de nuestros productores pues en sus voces vive el relato del presente, pasado y futuro de México. El olor a muertos no se puede patentar, tampoco el sentir de todo un pueblo. Seamos fieles a nuestros difuntos.

Mantengamos vivos los ideales del maestro Toledo, ¡defendamos nuestras especies nativas!

Recitemos con alegría la palabra del tlamatini, Miguel León-Portilla:

‘Levántense, ustedes, hermanitas mías, vayamos, vayamos, buscaremos flores” / ‘‘Deseo y deseo las flores, deseo y deseo los cantos, estoy con anhelo, aquí donde hilamos, en el sitio donde se va nuestra vida”.

Créditos de foto: Enrique Rivera. (https://www.imer.mx/rmi/los-caminos-del-cempasuchil/)

*De los vocablos náhuatl, “cempoalli”: veinte y “xóchitl”: flor

**UPOV: Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales. México no es signatario del Acta UPOV de 1991. Estrictamente hablando lo ahí dictado no tiene aplicación obligada en el país, sin embargo, los litigios entre productores de flor y empresas semilleras son una realidad desde hace años. En su columna (La Jornada, 07-10-2019), Gustavo Esteva hace mención de un documento ahora en circulación producido por el Grupo de Estudios Ambientales (GEA) sobre la Privatización de las semillas en México, el cual alerta sobre el gran riesgo que implicaría firmar los tratados de libre comercio (TPP y TMEC) pues estos condicionan el ingreso de México a la UPOV91, lo que dejaría el camino libre a las corporaciones trasnacionales para llevar a cabo su apropiación tan ansiada de material vegetal nativo.

 

REFERENCIAS

Castro, R. A. E. (1994). Origen, naturaleza y usos de cempoalxóchitl. Revista de Geografía Agrícola. No. 20. Pp. 179-189.

Esteva, G. (07 octubre de 2019). ¿Viva el maíz? La Jornada. Columna. Consulta 07/10/2019. Disponible: https://www.jornada.com.mx/2019/10/07/opinion/016a2pol

Mateos-Vega, M. (04 octubre 2019) León-Portilla fue homenajeado con poesía en el Palacio de Bellas Artes. La Jornada. Consulta (04/10/2019). Disponible:  https://www.jornada.com.mx/2019/10/04/cultura/a02n1cul

Morales, S. T., Ramírez, D. F. (2015) Bioseguridad, recursos fitogenéticos y su acceso en lo que va del siglo. Departamento de Sociología Rural. Universidad Autónoma Chapingo. 164 p.

Revista Vinculando, (2010). Fuga genética del cempasúchil por falta de protección legal. Disponible:  http://vinculando.org/articulos/sociedad_mexico/fuga_genetica_de_cempasuchil_por_falta_de_proteccion_lega.html

Revista El Debate, (2015). Cempasúchil, una flor de tradición mexicana. Disponible: https://www.debate.com.mx/estiloyvida/Cempasuchil.-Una-flor-de-tradicion-mexicana-20151031-0067.html

Salinas, C. J. (26 agosto de 2008) Más de 15% de especies vegetales que se consumen en el mundo son mexicanas. La Jornada. Consulta 29/09/2019. Disponible: https://www.jornada.com.mx/2008/08/26/index.php?section=ciencias&article=a03n1cie

Serrato, C. M, A. (2010).  Información documental sobre el taxa Tagetes para dimensionar su centro de origen y diversidad genética en México. CONABIO / Universidad Autónoma Chapingo. 63 p.

Serrato, C. M, A. (2014). El recurso genético cempoalxóchitl (Tagetes spp.) de México (Diagnóstico). Departamento de Fitotecnia. Universidad Autónoma Chapingo. 183 p.

Comentarios

joel zamora cisneros.
Respuesta

nos parece a mi y tu abuelita de lo mas interesante el tema, sobre todo por la fecha pròxima de nuestros difuntos.

Aprecio de la mejor manera la manera como manejas el tema.

Por supuesto que es una invitaciòn para leerlo.
saludos y abrazos hijo.

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