Danzas macabras (en tiempos del COVID-19)

En la entrega anterior se evocó la utilidad de la obra pictórica como fuente documental valiosa para estudiar la realidad de una época pasada y finalmente algunos ejemplos de arte mexicano nos permitieron ilustrar dicha tesis (La liga aquí: https://klimapolitik.com.mx/2020/03/24/leyendo-pinturas-arte-pasado-y-presente/).

En el presente escrito nos situaremos en la Europa medieval del siglo XIV, momento en el que el viejo continente vivió el feroz azote de las grandes epidemias que repercutieron no solo en la drástica merma de la población, hecho mundialmente conocido, sino también en las condiciones que convulsionaron al sistema social imperante en la época: el feudalismo.

El término medioevo viene cubierto de un halo de imágenes que aluden a míticas leyendas y grandes gestas heroicas pero sobre todo a la presencia de una figura estrechamente vinculada a la época. Naturalmente, me refiero a la muerte.

Un cóctel constituido por los cambios en el clima, las guerras frecuentes y las pavorosas condiciones sanitarias, devino en la incontenible ola de epidemias que acecharon a la región durante largo tiempo. Así, la muerte se impuso como norma y en consecuencia la población europea se vio obligada a convivir cotidianamente con tal situación. Con efectos funestos que costaron la vida a un tercio de la población europea la peste llega en el año 1348 a las ciudades de Marsella, Pisa y Génova. Para intentar solucionar este mal algunas ciudades son reducidas a cenizas. La ciudad de Pisa pierde a la mitad de su población mientras que en Inglaterra se extinguen mil 300 ciudades. El conflicto armado entre los reinos de Francia e Inglaterra mejor conocido como la Guerra de los Cien Años (1337-1453, 116 años en total) repercute gravemente en los ánimos y en las condiciones de vida la población, en aquellos tiempos golpeada por la carestía e inequidad social. Un panorama de por sí poco alentador se agravó con la modificación de las condiciones climáticas en el continente provocada por el inicio de lo que hoy conocemos como “la pequeña era glaciar” cuyos efectos se tradujeron en veranos fríos y húmedos, es decir, malas cosechas. Condenados a una mala nutrición la población europea se encontró indefensa ante los terribles efectos de las enfermedades.

Los decesos pasaron de ser tragedia a ser abstracción personificada en una figura simbólica: la muerte. Las representaciones de esta ganaron gran popularidad en los siglos XIV y XV, el ocaso de la Edad Media, La iconografía plástica de la época se alimentó efectivamente de las crudas circunstancias que ofrecía la realidad, de ahí que las imágenes de esqueletos se extendieran poco por todo el continente.

De las variadas composiciones pictóricas medievales con la muerte como argumento destacan las “Danzas macabras”. Generalmente plasmadas en murales (técnica al fresco) estas pinturas fueron la predilección de los artistas quienes creativamente ataviaron muros de numerosas iglesias europeas con tan lúgubre temática. Una danza macabra es una escena que presenta una sucesión de personajes que se alternan entre un vivo y un muerto. ¡Atención a un detalle! Los pies de los esqueletos suelen cruzarse con los de los vivos.  El orden está determinado por la pirámide social medieval: primero que nadie los representantes del clero dispuestos en función de su compleja jerarquía (Papa, cardinales, obispos, abades, canónigos y sacerdotes); les siguen los detentores del poder terrenal (Emperadores, reyes, duques, condes, etc.); y finalmente el pueblo (caballeros, médicos, artesanos, comerciantes, usureros, ladrones, agricultores, etc.). En las danzas macabras la muerte es frecuentemente representada portando instrumentos de música como una manera de hacer prueba de su encanto seductor, nocivo pero embriagador. Estos singulares frescos venían acompañados de versos rimados plagados de ironía cuya moraleja era simple: la muerte no hace distinciones y para todos es inevitable.

A manera de ejercicio literario (y porque las condiciones no pueden ser más análogas) a continuación comparto con usted, amable lector, una danza macabra inspirada en estos nuestros tiempos de COVID-19.

 

I

¡Humanos, atiendan, la ronda comienza!

esta danza macabra apenas empieza

el mal que hoy día al mundo conmueve

y por eso de casa nadie se mueve

recuerda al humano su esencia más pura

su corta existencia le causa locura

milenios enteros reinando a mansalva

dejando miseria, la tierra calva

y hay quien niega el mal que ha hecho

aunque el equilibrio ya está desecho

 

¡Aquí la verdad de la que el mundo habla!

¡Mortales, de lo inevitable nadie se salva!

 

II

Guarden óleos y santas figuras

que esta desgracia no tiene paciencia

ha retado a la más fina ciencia

y desafiado altas investiduras

~

Desde el Papa ante una plaza vacía

¡Vaya! ¡Inimaginable profecía!

Siguen los políticos en profusión

obsesionados en vaga discusión

no se preguntan qué hicieron mal

declaran la guerra a un ser fatal

a un enemigo que a todos enferma

y a poblaciones amenaza con merma

~

Cuando hospitales se vuelven escasos

allá a lo lejos se oyen cautos los pasos

de quienes conscientes de su pecado son

por haber arrastrado con omisión

al sistema sanitario a cruel destino

¡Muy caro pagarán su desatino!

a quienes vemos en cada votación

 

III

Escandalosa verdad la que les cuento

el fin atroz no es exclusivo esperpento

de unos cuántos pobres desafortunados

del virus todos están convidados

y esta danza con ritmo desfilarán

del más grande al más chico pasarán

~

Pero ahora os hablaré del intocable

del rico ¡claro! que huye de la insoslayable

verdad que se anuncia más real

por ser ejecutivo no es menos letal

aun en fino jet privado

con hechos hemos comprobado

que los negocios son mal augurio

 porque esta pena no se limita a tugurio

ni a clínica pública o exclusivo hospital

 

 

IV

No me culpéis de insolente arrojo

no soy infame, quizá granuja rojo

si me tacháis de ingenuo e ingrato

vayamos fuera a caminar un rato

basta con ver semejante despojo

pues no es secreto cómo funciona

el sistema mundial que hoy colisiona

cuyo mantra es el ojo por ojo

¡El diente por diente, ya no funciona!

~

La economía del mundo se contrae

mientras el orbe entero se distrae

¡Que la vida es sueño decía Calderón!

¡El mercado bursátil es pura ilusión!

 

V

Azota por igual este mal a ultranza

nadie se escapa de la balanza

ni del fatídico desenlace tampoco

¡Bueno o malo, importa poco!

¡Venga el pueblo a bailar la danza!

~

Virtuoso, feminista o loco

haragán, joven o necio

profesionista, fifí o prole

todos pagaremos el precio

seas tú conservador o progre

~

La razón que a la población encierra

es porque la idea de morir le aterra

¡Compren tapabocas, leche y papel!

¡Kilos de latas y alcohol en gel!

desconfíen del vecino, ¡lo ideal es dividir!

todo sea por el brillante porvenir

~

Ya acaba esta ronda no sin antes confiar

algo que los mortales suelen obviar

la vida con miedo es torpe cosa

ante la muerte eterna y misteriosa

¡Mejor risas, música y danza!

¡Porque el fin presto nos alcanza!

 

 

FIN

Detalle de una danza macabra en el Oratorio dei Disciplini. Fresco, siglo XIV. Bérgamo, Italia.

Joel Zamora

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